domingo, 9 de enero de 2011

Reportaje Libre

EUSKAL ASTEA 2010




U
n año más, Arrigorriaga celebró su tradicional Euskal Astea con un sinfín de propuestas, tanto culinarias como culturales. El evento se programó para el día 17 de octubre, finalizando el 23 del mismo mes, con la colaboración de los grupos de danza más conocidos de la zona. La antesala de todo este despliegue la protagonizó la Euskal Azoka, feria agrícola convertida en un clásico para los vecinos de la localidad vizcaína.
Las obras de construcción del nuevo Ayuntamiento impidieron que la exposición anual ocupara la plaza donde habitualmente se celebra. No obstante, no resultó un impedimento para que este tradicional acontecimiento vuelva a presentarse un año más, cumpliendo en esta edición su veinte aniversario.

Alimentos de calidad, deportistas consagrados y buena música autonómica son los ingredientes de este festejo. Como no podía ser menos, tanto los vecinos de Arrigorriaga como las gentes de los alrededores se convirtieron en los protagonistas indiscutibles, donde la participación ciudadana fue una de las claves para lograr el éxito arrebatador de esta feria tan popular.
Las Piedras Rojas.- Arrigorriaga, conocida por todos como “lugar de piedras rojas”, es uno de los municipios más antiguos de Vizcaya perteneciente a la comarca del Gran Bilbao. A tan sólo 9 kilómetros de la capital vizcaína, cuenta actualmente con cerca de 12.000 habitantes. Este paraje se convierte, cada mes de octubre, en el escenario ideal para la celebración de la conocida Euskal Astea.

Color, olor y mucho sabor.- Hasta 34 productores vascos, procedentes de distintos puntos de Euskadi, se reunieron en el mercado para exponer sus productos. En los aledaños del Consistorio se ubicaron uno a uno decenas de puestos, abarcando todo un abanico de alimentos dentro de la gastronomía vasca y convirtiéndose en el deleite de niños y mayores.


Sano y con fundamento.- La feria gastronómica de Arrigorriaga volvió a exponer productos de exquisita calidad, donde ofrecía derivados del pato, así como queso de oveja y cabra, pan de caserío, miel, conservas caseras, chocolate, embutidos... Aunque fueron las frutas y las verduras de temporada, unidas al txakoli, lo que tuvo especial relevancia.














































¡Al rico talo!.- Para alegrar a los ciudadanos, un puesto de talos con chorizo comenzó a repartir el tradicional alimento entre los asistentes. La variedad y el exquisito olor hicieron que muchos, incluidos los más pequeños, curiosearan por la zona en busca del remedio ideal para apaciguar el hambre a media mañana.


Deporte y tradición.- El concurso de harrijasotzailes no podía faltar en este festejo y no dejó a nadie desilusionado. La actividad giró en torno a una gran piedra roja que entrelazaba simbólicamente la historia y la leyenda de la localidad. El acto fue programado para el día 23 a las 12.30 en la plaza Juan XXIII, con la presencia de los clásicos de este deporte, entre los que se encontraban Izeta II, Bertiz y Ostolaza.
Octubre con calores de agosto.- Las altas temperaturas que se registraron durante la competición, propiciaron un esfuerzo doble para los participantes. Sin embargo, lejos de amedrentarse ante esta traba, demostraron su habilidad e incluso superaron todas las expectativas. Un juego duro, competitivo y de precisión donde sólo uno podía salir vencedor.

Moderador, orador y hasta la ETB.- no sólo los participantes tenían su hueco en la Euskal Astea. Diversos profesionales tomaron parte en el encuentro para medir, dirigir y captar todo lo que acontecía, evitando así cualquier error desagradable que empañara el día. Además, la colaboración entre los propios harrijasotzailes demostró que, incluso entre competidores, existe la ética del buen juego.

Un premio para tres.- Tras más de una hora, finalmente se dictaminó quien sería el ganador. Juego reñido donde los haya, se superaron la docena de levantamientos por persona, dejando al público atónito y desconcertado. No obstante, fue Izeta II que con 18 alzadas se posicionó como vencedor absoluto. Para celebrarlo, se invitó a todo el mundo a una alubiada, preparada momentos antes durante el juego.








































Yunques como plumas.- El levantamiento de piedras dejó paso a otros de los deportes típicos de Euskadi, como el alzamiento de yunque. Varios participantes elevaron la pesada herramienta hasta una altura concreta. La combinación de varios juegos al mismo tiempo, propició un curioso acto de relevos sincronizados amenizando aún más el ambiente en la plaza.


Rodajas de madera.- Para concluir la jornada de juegos vascos, se programó una prueba de aizkolaris, conocido por todos como uno de los deportes rurales más populares. Entrega y mucho esfuerzo se entrelazó con la habilidad innata de estos jugadores, donde cada trozo de madera parecía haber sido cortado como si de una loncha de embutido se tratara.


De tal palo… tal deportista.- Entre tantos participantes y asistentes, no podían faltar los más pequeños. Algunos como meros espectadores y otros como integrantes del evento al igual que sus padres. No fueron pocos los niños que acudieron a la cita, sabiendo que sus aitas estarían participando. Quedó demostrado que el espíritu deportista por estas actividades tradicionales no caerá en saco roto.


Música popular.- Durante los siete días que duró la Euskal Astea no faltó la música a ninguna hora. Bien sea al comienzo de la jornada como para amenizar las tardes, los grupos de baile tradicional se reunieron en diversas zonas. La guinda final la puso el conjunto Aritz Berri con un pasacalles que recorrió todo el municipio y que finalizó en el polideportivo local dando por acabada la especial semana vasca.