JAPÓN EN BILBAO
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l barrio de Miribilla en Bilbao acogió los días 13 y 14 de noviembre el Festival Internacional de Japón. El evento tuvo lugar en el Palacio de Deportes Bilbao Arena con grandes expectativas. “Nihon Jaia”, que así fue como se denominó, reunió a cientos de visitantes dispuestos a conocer la cultura nipona desde sus más curiosas perspectivas.
Se trataba de la segunda edición de este certamen, puesto que en abril de 2009 ya se llevó a cabo en el Pabellón de La Casilla en Bilbao. La intención de los organizadores es que este tipo de acontecimientos vaya creciendo gradualmente, con el fin de conseguir que el mundo japonés se convierta en referencia a nivel nacional, e incluso europea, a partir de este proyecto.
El Festival se estructuró en cinco ejes temáticos que abarcaron infinidad de actividades: desde lo relacionado con las artes tradicionales (exposición de bonsáis, ceremonia del té, muestra de kimonos...) hasta todo lo concerniente a las artes escénicas (representación de Kamishibai, danza de Butoh o monólogo de teatro Noh), sin olvidar las artes marciales, la gastronomía o las tendencias más modernas.
Sin distinción de edades.- Una de las acertadas apuestas del evento fue el englobar a diferentes secciones de población por un mismo objetivo: conocer Japón. A través de las numerosas actividades propuestas, tanto niños como mayores pudieron disfrutar por igual. Entre los actos para los más pequeños, destacaron los videojuegos infantiles, la personalización de camisetas o los juegos de rol, entre otros.
Conferencias, charlas y mucho más.- En diferentes momentos del día, varios conferenciantes ofrecieron al espectador su experiencia en los distintos terrenos de esta cultura. La novedad estuvo marcada por la publicación, de forma inédita, del primer diccionario de ideogramas japoneses en euskera. Así mismo, los distintos films que se proyectaron amenizaron, aún más si cabe, las dos jornadas.
Una construcción todoterreno.- Tras tres años de construcción, Bilbao inauguró en 2007 uno de los pabellones deportivos más amplios de la zona. Situado en el barrio de Miribilla, el Bilbao Arena acoge todo tipo de espectáculos, además de partidos de baloncesto. Fue éste el lugar escogido para ofrecer a la sociedad bilbaína un acercamiento a la cultura nipona y a sus costumbres desde sus vertientes más pintorescas.
Máxima expectación.- El Festival se celebró los días 13 y 14 noviembre de 10.00 a 20.00 en horario ininterrumpido. La asistencia multitudinaria propició que cada acto programado tuviera gran participación ciudadana, aspecto que conllevó el éxito de esta segunda edición. Ubicado en las gradas del recinto, parte del público observaba con atención cada pequeño espectáculo, mientras que otros optaban por recorrer los diversos stands.
Ritos ancestrales.- La demostración de Jujutsu de la mano de los maestros Pedro R. Dabauza y David Moronta no dejó a nadie indiferente. Expertos profesionales en la materia, obsequiaron al espectador con una muestra de artes marciales basada en el combate sin armas. Originarias de los métodos de batalla de los bushi, estas técnicas abarcan desde los derribos y proyecciones, hasta las luxaciones articulares.

Sin distinción de edades.- Una de las acertadas apuestas del evento fue el englobar a diferentes secciones de población por un mismo objetivo: conocer Japón. A través de las numerosas actividades propuestas, tanto niños como mayores pudieron disfrutar por igual. Entre los actos para los más pequeños, destacaron los videojuegos infantiles, la personalización de camisetas o los juegos de rol, entre otros.
Actividades a granel.- Arreglo floral, ceremonia del té, caligrafía japonesa, taller de Haiku, degustación de sushi… son algunas de las ofertas de entretenimiento que ofrecía el Festival. Fruto del entusiasmo, del trabajo y del ingenio de unos pocos, muchos fueron los que pudieron aprovechar esta fugaz oportunidad y descubrir las diferencias que nos separan del país del sol naciente.
Al más puro estilo oriental.- La breve muestra de los kimonos tradicionales fue otra de las excusas para acercarse al Bilbao Arena. El corte, el color, el tejido y las decoraciones varían de acuerdo al sexo, la edad, el estado marital, la época del año y la ocasión. Aunque la mayoría de los japoneses utiliza ropa occidental, acostumbran a vestir estas prendas en ocasiones especiales como bodas o ceremonias ancestrales.
Conferencias, charlas y mucho más.- En diferentes momentos del día, varios conferenciantes ofrecieron al espectador su experiencia en los distintos terrenos de esta cultura. La novedad estuvo marcada por la publicación, de forma inédita, del primer diccionario de ideogramas japoneses en euskera. Así mismo, los distintos films que se proyectaron amenizaron, aún más si cabe, las dos jornadas.
Los juegos más originales.- Las miniaturas para pintar a mano fueron las más solicitadas por aquellos amantes del juego de batalla y de estas pequeñas figuras. Para los más hábiles, el taller de Origami fue la mejor opción. En él se enseñó a los participantes a crear bellos objetos a partir del simple plegado de un papel. Por último, no podían faltar los clásicos juegos rol para jugar en grupo.
Competición sincronizada.- El juego de estrategia japonés Go consiste en colocar piedras blancas y negras sobre las intersecciones libres de una cuadrícula. El desafío sincronizado animó a muchos a competir con el conocido Mikami Masaru, experto jugador en este campo. Tras intensos minutos, venció uno a uno a los catorce jugadores sin dejar lugar a dudas de su elevada experiencia.
Nuevas modas.- La moda Cosplay surgió en el país nipón durante la década de los 70 y consiste en disfrazarse de algún personaje de ficción o real, generalmente de animes o mangas. El concurso que se convocó para el Festival atrajo a gran cantidad de personas afines a esta actividad, creando un ambiente original y pintoresco que contrastaba con las numerosas familias que allí asistieron.
Enlatados.- Los cientos de asistentes confirmaron lo que después sería un hecho: el Festival fue todo un éxito con grandes expectativas de desarrollo en el futuro. Quedó patente que la sociedad está interesada en conocer nuevas culturas, y así lo demostraron con su activa participación, asistencia, adquisición de productos, degustación de alimentos, etc.
La esencia de una cultura.- Tras dos intensos días, “Nihon Jaia” se despidió con un recorrido virtual por las más curiosas vertientes del país asiático. Uniendo gastronomía, moda, espectáculo y mucha experiencia a sus espaldas, los organizadores ya planean una tercera edición en un futuro no muy lejano. Sin duda alguna, no les faltará un público deseoso de conocer y aprender nuevos entresijos de esta cultura tan ancestral.